El "tiempo fuera" en adultos

Controla la ira con ‘tiempo fuera’ (time out)

La técnica del “tiempo fuera” en adultos, es ampliamente utilizada en TERAPIA DE PAREJA para evitar que empeore una situación potencialmente conflictiva. Los problemas no se resuelven en una situación de tensión y con alguna de las partes en plena explosión de ira.

Si notas que  estás hablando con un tono de voz muy elevado  y finalmente sientes que vas a actuar de manera agresiva, opta por salir de ese ambiente por unos minutos hasta que puedas controlar la rabia que tienes.

Cómo llevarla a la práctica

1. Cuándo utilizarlo: El mejor momento es cuando la situación no se ha vuelto todavía demasiado explosiva.


2. Utilización del signo. Se puede utilizar un signo acordado por la pareja, preferiblemente  no verbal para que sea neutral. De forma habitual se utiliza el signo <<T>> con ambas manos (tiempo muerto/time out). Cuando uno de los miembros de la pareja decide que se hace necesario un tiempo fuera hará el signo <<T>> con las manos.


3. Respuesta al signo <<T>>. La tarea de quien recibe el signo <<T>> es facilitar la partida de quien lo hace.


4. Retirada silenciosa. Generalmente quien se va es quien hizo el signo, se marcha en silencio y sin decir nada y sin dar portazos. Se puede sustituir la salida de la casa por la retirada a una habitación apartada.


5. Actividad física. Quien se ha marchado, debe proceder a dar un paseo que suponga una actividad física vigorosa con el objetivo de disipar la energía acumulada, durante un tiempo entre 15 y 30 minutos.

6. La vuelta debe darse cuando ambos han disipado su rabia y ya no sea posible la violencia. Debe de haberse rebajado la presión sanguínea.

Algunos trucos útiles

Cuando te enfadas, tu presión arterial se eleva y esto te impide pensar con claridad. Lo mejor es mojarte con agua fría o tomar un vaso de agua, también fría, y lavarte las manos. 

Por supuesto, el alcohol o la cafeína no deben ser consumidos en el tiempo fuera, ya que sus propiedades alteran el estado de ánimo. Del mismo modo, tampoco es aconsejable realizar llamadas telefónicas a familiares o amigos para contar lo sucedido, ya que pueden distorsionar la percepción de lo ocurrido y reforzar más nuestra ira.

 

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COMPRAS DE NAVIDAD VS. COMPRAS COMPULSIVAS


Es importante diferenciar entre la normalidad de excederse en las compras en estos días que anteceden a la Navidad y la compra compulsiva, que es un tipo específico de alteración del comportamiento, semejante a la adiCompras compulsivascción; en la que una persona es incapaz de controlar el impulso de comprar.


La compra en este trastorno, suele darse para aliviar ansiedad, irritabilidad, nerviosismo y genera en quien lo padece, una satisfacción inmediata, con la que cree llenar de sentido su vida y con la que falsamente parece borrar los problemas. Los objetos comprados suelen ser destruidos o escondidos, ya que la persona suele sentirse avergonzada.


Lejos de esta situación extrema, hemos de tener en cuenta lo que suponen las compras en estas fechas, ya que las consecuencias de éstas van más allá de las consecuencias que tiene para nuestro bolsillo. Se trata del sentimiento de frustración que puede provocar el no poder comprar todo lo que se desea. Esto suele afectar sobre todo al as personas más vulnerables y con una situación económica más delicada. Quizá pienses que vencer al consumismo desmedido estos días es imposible, ya que las calles, la televisión y los comercios están llenos de estímulos que nos incitan a comprar. Sin embargo, si sigues unos cuantos consejos puedes adaptar tus compras a tu bolsillo y tus necesidades.

Recomendaciones para evitar las compras compulsivas en Navidad.
➢ Haz una lista de todas las compras que tienes que hacer, así evitarás compras innecesarias.

➢ Elabora un presupuesto con el límite que puedes permitirte con cada compra.

➢ Planea los regalos. Haz una lista también para ellos: céntrate en adquirir lo que has planeado. Pasear por los centros comerciales para ver qué se te ocurre es el mejor caldo de cultivo para la compra compulsiva.

➢ Compara los precios y ten en cuenta que el precio de algunos productos se incrementa en los días previos.

➢ Compra con tiempo los alimentos que se pueden congelar o almacenar y haz las reservas de los regalos y de los alimentos que, por sus características, sólo puedes adquirir a última hora.

➢ Evita siempre que sea posible hacer compras de última hora, cuando los precios están más caros y las multitudes en las tiendas hacen que se compre de manera rápida y descuidada.

➢ Sigue tu lista al dedillo, no te dejes llevar por ofertas navideñas; tantos estímulos y carteles con descuentos te sumergirán en la idea posiblemente errónea de que todo es más barato.

➢ Paga preferentemente en efectivo: el pago con tarjeta hace que seamos menos conscientes de lo que hemos gastado.

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Las rabietas Infantiles (I) y (II)



¿Por qué suceden?

Las rabietas son conductas normales en las primeras etapas del desarrollo, ya que los niños no tienen la capacidad de expresar mediante el lenguaje sus emociones, así que es su comportamiento el que habla por ellos, siendo las rabietas una forma de expresar su individualidad recién descubierta. Suelen comenzar en torno al año de vida, siendo más frecuentes después de los dos años y lo habitual es que disminuyan en frecuencia e intensidad conforme el niño adquiere el lenguaje, siendo casi inexistentes a los cuatro años. Forman parte del desarrollo correcto y normal de nuestros hijos e incluso son esenciales para la evolución de su personalidad.

Existen múltiples motivos por los que los niños tienen este tipo de conductas, y es importante aprender a reconocer el origen de estas rabietas para poder actuar de forma eficaz ante estos episodios que ponen a prueba la paciencia de los padres. Hoy precisamente hablaremos de esos motivos, y en el próximo artículo sobre consejos para manejar esas situaciones. Enseñar a nuestros hijos a tolerar las pequeñas grandes frustraciones de la infancia, los convertirá en adultos con estabilidad emocional.

Algunos de estos motivos pueden ser:
• La frustración del niño por no poder hacer algo "inmediatamente".
• El deseo de controlar la situación.
• El deseo de llamar la atención, de ser el centro, para recibir cariño, ya que algunos niños descubren que portándose mal reciben mucha atención y que cuando son "buenos", los adultos no les hacen caso.
• Cuando las normas de comportamiento son poco claras o incoherentes, el niño trata de descubrir dónde están los límites.
• Cuando los padres dan otras muestras de incoherencia o inconsistencia.
• Cuando necesitan satisfacer necesidades primarias, como hambre o sueño.

Un estilo educativo demasiado permisivo y la falta de coherencia entre las diferentes personas que le cuidan suele mantener estas conductas. Además, si el niño consigue siempre su objetivo mediante la rabieta, se favorecerá la multiplicación de estos episodios.

Es importante que se comprenda el principio de este artículo.Nuestros hijos no nos montan una rabieta (al menos las primeras) para manipularnos y fastidiarnos. Es la manera de canalizar sus frustraciones. No olvidemos tampoco que los adultos somos su modelo a seguir. Cuando en una familia hay explosiones emocionales frecuentes, portazos, llantos, gritos...el niño copia el modelo y reproduce las rabietas de los adultos en su mundo infantil. Como ya hemos adelantado, en el próximo artículo daremos algunos consejos para manejar estas situaciones. Con paciencia, naturalidad y calma se pueden llegar a prevenir y controlar estos episodios.

 

Las Rabietas Infantiles II

 

Hace dos semanas nos asomamos al mundo de las rabietas infantiles haciendo un balance de los principales motivos por los cuales tienen lugRabietasar. Hoy, nos centraremos en algunos consejos para actuar ante las mismas. En primer lugar, puede ser útil el anticiparnos y evitar ciertas situaciones que pueden resultar conflictivas. En ocasiones, un ligero cambio en la rutina, puede ahorrar disgustos innecesarios. Como ejemplo ilustrativo, si uno de los progenitores sale hacia el parking mientras el otro paga y recoge la compra, quizá evitemos una rabieta en la cola del supermercado.

Otro punto importante es detectar señales de alarma. El niño no pasa de 0 a 100 en un segundo. Podemos detectar indicios de que algo no está saliendo como el niño quiere antes de desembocar en una rabieta. También es útil ponernos en su lugar. Eso significa bajarnos del pedestal de adultos y tratar de entender qué le está pasando. La realidad del niño es bien diferente a la de los adultos. Igualmente es importante reforzar al niño cuando expresa sus emociones con palabras y se muestra dispuesto a cooperar. Si el niño es capaz de expresar con sus palabras o mediante gestos lo que le pasa, es importante que le felicitemos. Así lograremos conocer cuáles son sus necesidades o el motivo que ha generado la rabieta y podremos actuar con mayor eficacia.

Cierto es que las rabietas suelen propiciar situaciones límite, pero es vital mantener la calma, y sobre todo que el niño se sienta escuchado. Hacer una pausa, respirar hondo e incluso pedir a tu pareja o alguien allegado que te releve ante la situación de conflicto puede ser de gran ayuda. Háblale sin perder el control y explícale los motivos por los que no puede hacer lo que quiere en ese momento, eso hará que se sienta respetado y aprenderá a respetar a los demás. Ejemplo: "Sé que quieres seguir jugando en casa de Paula, pero mamá está cansada y debemos ir a casa".

Veamos ahora qué podemos hacer ante los diferentes tipos de rabietas:
1. La rabieta se debe al cansancio/hambre.
Intentaremos que el pequeño descanse y/o coma, pero no debemos prestar atención a la rabieta. Si no se puede descansar o comer en ese momento, intentaremos apoyar al pequeño y relajarle. Esperaremos a que se relaje un poco y acudiremos a apoyarle.

2. La rabieta se debe a una llamada de atención. Si tu hijo quiere recibir atención, sentirá un sentimiento de frustración porque no se le hace caso. Probablemente intentará otras conductas antes de la rabieta. Si respondemos ante una llamada de atención, aunque sea con una regañina, el pequeño obtiene lo que quiere. Para él es mejor que le hagamos caso aunque sea riñéndole que no hacerle caso. Aprenderá que cuando se calme le haremos caso. Ignórale durante el tiempo de la rabieta, y hazle saber que cuando se relaje lo atenderás.

3. La rabieta se debe a que quiere conseguir o evitar algo. El pequeño quiere algo, un juguete, comer de postre un helado, etc. Si se le niega, sentirá frustración y responderá con una rabieta. Lo mismo ocurre cuando el pequeño no quiere algo, por ejemplo acostarse pronto, ir al baño, comer verduras, etc. En estos casos, le avisaremos al niño o niña de lo que tiene o no tiene que hacer, con anticipación, explicándole porque tiene que hacerlo. Le daremos así una anticipación a la situación. Llegado el momento si entra en una rabieta, le dejamos unos minutos (2 o 3), sin hacerle caso, después de esto, sin perder nunca los nervios, le volvemos a decir lo que tiene que hacer o lo que no puede ser. Finalmente acompañaremos al pequeño a la situación, le llevaremos a la cama, le daremos la comida, etc.

Sea como sea, no olvides que tú eres el adulto y el modelo principal para tus hijos. Tu manera de manejar estas situaciones sentará las bases de la forma cómo ellos resolverán sus conflictos cuando sean adultos. Si han sido tratados con respeto, ellos crecerán más equilibrados, sabrán defenderse y expresar sus opiniones adecuadamente.

 

 *Artículos publicados en Semanario "La Tribuna del Noroeste"

(12 y 26 de Noviembre de 2014)

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PERSPECTIVAS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




Imagina que pongo frente a tus ojos una baraja de cartas como la maga que NO soy y te pido que tomes una al azar y que me digas de qué carta se trata sin mirarla. Probablemente me dirás que no eres adivino y que no podrías quizá ni tan siquiera aproximarte, porque necesitarías saber en todo caso, de qué tipo de baraja se trata.

Si te digo que es una baraja española, podrías tal vez aproximarte más, e incluso la probabilidad sería mayor si te dijese que he quitado los ochos y los nueves de cada palo. Para afinar más en tu ejercicio de adivinación, eliminarías dichas cartas de la lista de cartas posibles.
El hecho de que aciertes o no, es desde luego una cuestión de azar, pero con las indicaciones que te he dado, no es nada probable que te encuentres el tres de diamantes, por lo que ni te plantearías buscarlo. No entraría dentro de tus expectativas.

Este ejemplo puede ser muy absurdo, pero bastante clarividente a mi entendimiento al releer el capítulo "Mirando en perspectiva" del libro "Adicción al Pensamiento" del psicólogo Pedro Jara Vera.

En el transcurso de la vida a menudo nos sentimos decepcionados y dolidos con otras personas e independientemente de que decidamos apartarlas de nuestro círculo, (lo cual queda a nuestra elección), puede que después de mucho tiempo sigamos rumiando pensamientos negativos relacionados con ésta o aquella persona que nos decepcionó. Quizás, en un ejercicio que va mucho más allá de la empatía, consigamos no solo ponernos en el lugar de la otra persona, sino comprender que...su esquema de pensamiento se aproxima bastante a la idea de "tipo de baraja".
Si pudiéramos situarnos físicamente como propone el autor, en el mismo lugar que esa persona y nos preguntáramos por sus objetivos, por sus sentimientos, por sus ideas, por sus experiencias...(lejos de juzgar si la baraja española es mejor o peor que la de póker, situándonos sencillamente en el plano objetivo en el que evidenciamos que ambas barajas son en esencia distintas)...quizá entonces comprenderíamos (alejándonos de nuestro propio esquema), que no es práctico esperar encontrar el tres de diamantes en una baraja española...ni la sota de bastos en la de póker...y que aunque hay personas que se pasan toda la vida haciéndolo, quizá no sea útil ESPERAR según QUÉ, de según QUIÉN...


Laura Caballero Escámez

Publicado en Semanario "El Noroeste" 

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EL SÍNDROME DEL CUIDADOR

 

 

 

 

 

 

 

El Síndrome del Cuidador es un trastorno que puede afectar a aquellos que asumen el rol de cuidador principal de personas con dependencia. Se traduce en un agotamiento intenso que afecta a las capacidades físicas, psicológicas y a las relaciones sociales.


El cuidador, con el paso del tiempo, va asumiendo una gran carga física y psíquica, llegando a dedicar la mayor parte de su tiempo al cuidado y responsabilizándose por completo de la vida de su familiar con dependencia (cuidados asistenciales, medicación, alimentación, higiene, etc). Esta dedicación exclusiva hace que el cuidador se olvide de sí mismo, dejando a un lado el ocio, sus aficiones, amistades, y dejando en pausa su proyecto vital.
Ante este hecho, es importante atender a ciertas señales de alerta que pueden indicar que es el momento de empezar a poner límites al cuidado, como pueden ser cambios en los hábitos del sueño o alimentación, sensación continua de cansancio y agotamiento o consumo excesivo de excitantes como el café, tabaco o bebidas alcohólicas.

Otras señales pueden manifestarse físicamente por medio de palpitaciones, temblores, molestias en el aparato digestivo o dolores de cabeza.

A nivel emocional pueden darse continuos cambios del estado de ánimo y enfados frecuentes que pueden deteriorar las relaciones familiares y de pareja.

En el plano social, muchos cuidadores se aíslan y pierden el interés por actividades y personas que antes sí eran objeto de interés, llegando incluso a manifestar síntomas depresivos y/o de ansiedad.

Para evitar estas situaciones, es importante que se comiencen a establecer límites en el cuidado y que el cuidador tome conciencia de qué cosas puede hacer de forma autónoma el familiar al que cuida. Fomentando la autonomía del afectado, se reducirá la carga total del cuidado y además se retardará el avance de la dependencia. Igualmente, el cuidador debe tener presente que él mismo/a tienes límites como ser humano, y que quizá haya llegado el momento de pedir ayuda a otras personas de tu entorno, ya sean familiares o profesionales.

También es importante atender a las ideas y creencias relacionadas con el cuidado, ya que pueden suponer un obstáculo en muchas ocasiones, por ejemplo, a la hora de pedir ayuda a los demás, haciendo creer al cuidador que no merece un descanso, un café con un amigo e incluso sintiéndose culpables por ello.

Laura Caballero Escámez

Publicado en Semanario "El Noroeste" 

 

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SEPTIEMBRE, LA VUELTA AL COLE Y A LA RUTINA                                         


Después de un verano alejados de despertadores y con todo el tiempo libre del mundo, vuelve Septiembre, y con ello... los libros de texto, los cuadernos nuevos, y también los madrugones. La vuelta al cole significa vuelta a la rutina, a horarios y normas establecidas, que pueden suponer una dificultad para los niños. Sin embargo no nos olvidemos que para los adultos también puede resultar "costoso" este cambio de hábitos.


No hay un manual perfecto para padres, ni unas leyes universales, pero sí unas pautas que pueden hacer más fácil esta vuelta al cole. Lo más importante, es mantener una actitud positiva por parte de los adultos.
Esta actitud positiva, puede manifestarse a través de la escucha. Hay que saber escuchar a los niños, que verbalicen lo que les pasa y que puedan expresar sus emociones. Atender las necesidades emocionales de los hijos es fundamental, no solo en la vuelta al cole, sino en cualquier otro acontecimiento en la vida de los pequeños de la casa.


También es recomendable que en los últimos días de vacaciones, los niños sigan manteniendo los mismos hábitos de horariosrelacionados con su ocio, sin embargo, que simultáneamente vayan teniendo momentos de adaptación al medio escolar. Ejemplo de ello, puede ser forrar los libros nuevos, preparar el material escolar, es decir, que el niño empiece a familiarizarse con lo que después formará parte de sus nuevas rutinas.
Una vez iniciado el curso escolar, todavía hay temperaturas agradables y el buen clima nos da una tregua para poder seguir disfrutando de la piscina o parque. Estos escenarios pueden servir para que la adaptación a las nuevas rutinas sea más llevadera, puede suponer una motivación para pequeños y grandes. Del mismo modo, hay que buscar espacio para nuevos momentos a compartir con los hijos de cara al invierno.


Hablar de los aspectos positivos de la vuelta al colegio, también puede ayudar, reforzar puntos como "volver a ver a sus amigos", "aprender cosas nuevas", etc. Es muy recomendable despertarse con antelación para evitar las prisas de última hora, sobre todo los primeros días, así como organizar el tiempo y la mochila el día de antes.
Se sabe que la vuelta al colegio no es fácil, pero con paciencia, una adaptación gradual y sobre todo una actitud positiva y de serenidad, puede ser mucho más fácil de lo que parece. Además, recordemos que la rutina pone punto y final al 'caos' vacacional en el que los hijos tienen mucho tiempo libre y los padres tienen que ingeniárselas para encontrar actividades en las que ocupen su tiempo...así que... ¡FELIZ VUELTA AL COLE!

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